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jueves, 6 de septiembre de 2018

Reseña: Trece sobres azules (Maureen Johnson)


Título: Trece sobres azules
Autor: Maureen Johnson
Publicación original: 2005
Editorial: Maeva

♥ Gracias a Editorial Oceano por el ejemplar ♥

SINOPSIS
Dentro de un sobre azul dirigido a Ginny hay mil dólares e instrucciones para comprar un billete de avión. En el sobre número 2 hay instrucciones para llegar a un piso en Londres. El número 3 contiene una nota que dice: «Busca a un artista sin un centavo». Por culpa del sobre número 4, Ginny y Keith se marchan juntos a Escocia, y el resultado es el inicio de una historia de amor un tanto desastrosa.

Todo en la vida de Ginny sufrirá un gran cambio, y todo se debe a trece sobres azules.

Ginny no solo se ha sentido traicionada todo este tiempo, sino también abandonada. Su tía Peg, desaparecida en acción durante un largo tiempo, dejó un gran vacío en su vida luego de marcharse de los Estados Unidos sin dejar rastros.
Si bien para sus padres el modo de vida de la tía Peg siempre fue un dolor de cabeza, considerándola una mala influencia para su hija, en la vida de Ginny significó una presencia reveladora. Mientras ellos la veían como una persona inmadura, caprichosa y de una gran inestabilidad emocional, para Ginny toda su excentricidad la transformó en el objeto de su admiración, un ser peculiar que siempre la impulsaba a ver el mundo con otros ojos y darle un nuevo sentido a todo lo que la rodeaba.
Pero el misterio de la huida se esfumó trágicamente al enterarse de que la última y la más grande de todas las hazañas de la tía Peg había concluido con un tumor fulminante. 
Ahora Ginny tiene en sus manos un paquete con trece sobres azules que su tía escribió para ella antes de morir, cada uno con instrucciones que deben ser cumplidas para poder abrir el siguiente, acompañadas de un pasaje de avión con destino a Londres y una pequeña suma de dinero.
Motivada no solo por la responsabilidad de cumplir con la última voluntad de su tía, sino por el deseo de averiguar el propósito que esconde el inesperado viaje, Ginny emprenderá el mismo camino trazado por su tía para revivir las cada una de las ocurrencias que conformaron la misteriosa aventura antes de su muerte. Pero lo cierto es que Ginny tiene una personalidad completamente opuesta a la de Peg, es introvertida, temerosa y desconfiada, lo que sin duda se convertirá en un verdadero reto al descubrir las reglas del juego. 
Regla #1 Solo podrás llevar lo que quepa en la mochila. No intentes hacer trampas con un bolso o cualquier otro equipaje de mano.
Regla #2 No podrás llevar guías de viaje, diccionarios ni ninguna otra ayuda para idiomas extranjeros. Y nada de periódicos.
Regla #3 No podrás llevar dinero extra, cheques de viaje, tarjetas de crédito o débito, etcétera. De esa cuestión ya me ocupo yo. 
Regla #4 Nada de aparatos electrónicos. Esto significa que nada de ordenador portátil, ni teléfono móvil, ni música, ni cámara. No podrás llamar a casa ni comunicarte con nadie de Estados Unidos por teléfono o internet. Se acepta y se recomienda el envío de cartas y postales.



La premisa relacionada a los trece sobres es muy interesante y sabe vender el libro. El propósito oculto de la tía Peg al persuadir a Ginny para realizar el viaje ofrece una atmósfera de misterio, hipótesis y expectativas, entramando una historia con mucho potencial. Sin dudas, uno de los puntos fuertes del libro es el intenso recorrido de Ginny por todas las ciudades de Europa que le fueron indicadas en los sobres. Londres, Edimburgo, Roma, París, Ámsterdam... Si bien no permanecía mucho más que un par de días en cada destino, es decir, el tiempo necesario para cumplir con la consigna de su tía, el estilo narrativo de la autora me permitió disfrutar mucho el viaje. Incluso más que la propia Ginny, siendo poco el entusiasmo que demostraba por el itinerario propuesto por su tía. Cada vez que cambiada de escenario y se sumergía en una nueva cultura, le costaba relajarse y dejarse llevar por el principal propósito del viaje. Aún así, las descripciones de cada ciudad, el movimiento de la gente, los edificios, las tiendas y la ambientación en general, son transmitidos de manera auténtica y muy visual, transportando al lector a través de toda Europa en un recorrido turístico tradicional con algunos matices de frescura y espontaneidad.

Por otro lado, hay algunos puntos negativos que difícilmente puedan pasarse por alto. En la obra de Maureen Johnson es común encontrar ciertas licencias en cuanto a la verosimilitud, tanto en aspectos sustanciales como en otros de menor importancia pero que, sin dudas, evidencian el modo en que muchas veces tiende a idealizarse la adolescencia en el young adult. Siempre se habla del síndrome que acostumbran a sufrir estas novelas, tal como lo es la ausencia de progenitores y la total autonomía que tienen los personajes sobre sus vidas. Ginny no es la excepción: en la totalidad del libros nos encontramos con una protagonista que viaja a lo largo y ancho del continente europeo durante semanas sin dar señales de vida a sus padres. Y no pasa por el hecho de que esas hayan sido las reglas del juego, sino que lo absurdo de la situación provoca ruido durante todo el relato. ¿Acaso no le pide permiso a nadie? ¿Se fugó de su casa y nadie reclamó su paradero por semanas o simplemente le permitieron viajar al otro lado del mundo sin tarjetas, sin tecnología y sin mapas, poniendo plena confianza en un puñado de cartas aún sin abrir? Por el otro lado, la inverosimilitud también se cuela en detalles menores como es el caso de una especie de Deus ex machina conduciendo a la trama a un final feliz de cuentos de hadas que termina por convertir a la tía en un hada madrina. No les contaré el qué ni el por qué pero seguro coincidimos con los que ya han leído la novela en que era absolutamente innecesario e irreal.

Otro elemento típico (y repudiado) de la novela juvenil que encontramos en el libro es un insta-love que, afortunadamente, no condiciona en gran medida la trama principal. El interés amoroso de la protagonista me pareció fastidioso, oportunista y con apariciones demasiado coreografiadas. Del mismo modo, la atracción entre ellos se mostró forzada y carente de la chispa necesaria que los conectara de manera genuina. No pude encontrar en todo el libro la atmósfera ideal que me convenciera de que valían la pena estar juntos.

Todos estos elementos carecen de fuerza narrativa si se los analiza por separado, pero combinados en un estilo narrativo fresco y absorbente obtenemos una lectura  muy fluida y entretenida, resultando este otro de los aspectos destacables de la novela. A pesar de las muchas fallas en cuanto a la construcción verosímil del entorno y de valerse de una fórmula plagada de clichés, Maureen Johnson elabora un relato agradable, placentero y con las herramientas necesarias para sumergirte en su historia. 

En cuanto a la protagonista, es posible evidenciar una construcción no compleja, pero sí lo suficientemente cuidada. El propósito de las cartas no se trata solo sobre la cicatrización de esa herida que dejó en Ginny la desaparición de la tía Peg, sino sobre su crecimiento personal. A lo largo del libro nos encontramos con un arco de transformación que parte desde una protagonista desconfiada, vulnerable y muy introvertida que logra superar por sus propios medios un conjunto de pruebas que le permiten liberarse de todos los miedos e inseguridades con los que comenzó el viaje. Algunos de los vínculos que genera con algunos de los personajes secundarios son los que más contribuyen a su evolución, en especial la relación con Richard, amigo íntimo de su tía que la hospedará en Londres, que es, sin dudas, uno de mis personajes favoritos.

Para tener en cuenta. Sin intenciones de avanzar demasiado en la trama y terminar esparciendo spoilers que arruinen su lectura, me atrevo a comentarles que el libro tiene un giro narrativo que cambia lo que se esperaba del desenlace, pero que de igual manera consigue darle una acertada conclusión a la trama principal sin dejar al lector en un completo y despiadado cliffhanger. Con esto quiero decir, que podemos leer tranquilamente Trece sobres azules y percibirlo como un autoconclusivo o ir detrás del pequeño misterio sin resolver que nos deja la autora y continuar la historia en The last little blue envelope, cierre de la duología. Aunque aún no ha sido publicado en español, no está de más saber que el primer libro se disfruta igualmente de manera individual. 

A pesar de los clichés y desaciertos narrativos que le permiten a la trama ajustarse a una fórmula reiterada, Trece sobres azules es una excelente propuesta para quienes buscan una lectura ligera y entretenida, ofreciendo al lector una premisa con mucho atractivo.



"A veces, a los artistas les gusta reflejarse a sí mismos mirando al espectador; dejar que por una vez en el mundo los vea a ellos. Es una especie de firma. Esta es muy explícita. Pero también es un testimonio. Queremos recordar y ser recordados. Por eso pintamos"

MI CALIFICACIÓN

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