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jueves, 15 de febrero de 2018

Madre de Los Confines: un encuentro con Liliana Bodoc





Su magia se percibe en el aire. No desaparece ni desaparecerá jamás. Sus palabras han sido atesoradas en el corazón de todos sus lectores y encontrará refugio en los que vendrán.

Madre de Los Confines, ¡cuán difícil se vuelve escribir una simple introducción a tus palabras!.

No estoy segura de querer catalogar como entrevista el intercambio de palabras que tuve el año pasado con Liliana. A veces releo la transcripción y me parece breve, insustancial. Ella poseía tanta magia que ninguna pregunta parecía suficiente. Estaban las preguntas que se repetían una y otra vez en cada entrevista que daba. No parecía justo copiar y pegar. También rondaban en mi mente un sinfín de preguntas sobre la saga de Los Confines. Pero tampoco era suficiente. Era mi primera entrevista para el blog, mi primera entrevista con un escritor. De más está decir la admiración que despertaba en mí. Hacía mucho tiempo atrás ya la había proclamado mi autora argentina preferida. Es por esto que, al momento del encuentro, cambié de planes y solo dejé aquellas preguntas fuera de serie, esas que no había encontrado en ninguna otra entrevista y respondían más a mí como lectora curiosa que como blogger literaria. Quizás esa decisión fue motivo de no terminar de decidirme si  quería publicarla o no en el blog. Lo guardaba como el borrador más personal entre las entradas que tengo sin publicar. Desde su partida quise desempolvar sus palabras, aquellas que intercambiamos una noche luego de asistir a una de sus charlas en la misma biblioteca donde tiene lugar nuestro club de lectura, pero se hacía difícil. 

Tal vez la emoción desde la que escribo se haya apoderado de este pequeño espacio. Si son de leer el blog hace tiempo, sabrán lo intensa que solía ponerme al recomendar sus libros ante la mínima posibilidad que se me presentaba. Lo suyo no es mera literatura, es poesía, es magia... Y no pretendo hablar de despedida porque sé que está al alcance de mi mano, en mi biblioteca. Cuando quiera sentir su presencia bastará con abrir cualquiera de sus libros y de sus palabras emanará vida. 

¡Gracias Madre de Los Confines!


“Ven, Wilkilén, siéntate a mi lado... Voy a contarte de una que a partir de esta noche será mi hermana y compañera eterna. No te asustes cuando escuches su nombre ni la culpes por hacer lo necesario. ¿Conoces a alguien a quien le agrade comer manzanas que pendan años y años de los árboles? Tampoco lo conozco yo. Y, dime, ¿cómo nacerían manzanas nuevas si las que ya cumplieron con lo suyo no dejaran sitio en las ramas? ¿Quién le enseñaría a quién? La hermana muerte carga con una tarea que todos comprendes pero pocos perdonan. Sin ella, los hombres no mirarían al cielo en las noches claras. Tampoco cantarían. Sin ella no existirían el suspiro ni el deseo. Sin ella nadie en este mundo se ocuparía de ser feliz. —Vieja Kush.”  
― Liliana Bodoc, Los días de la sombra




Biblioteca "Los libros de Charlie", El Diario de La República. San Luis, 21 de junio de 2017.


Hablemos de Liliana como lectora. ¿Hacia qué géneros o autores te sentís más atraída?

Mi historia como lectora siempre tuvo mucho de necesidad. Empecé a leer cuando era muy chiquita, cuando apenas había televisores en blanco y negro  pero, además, cuando atravesé un largo período de mucha enfermedad. Y mientras los demás jugaban en la vereda, yo leía. Con lo cual, mi relación con el libro es absolutamente entrañable, pero así como es de entrañable es de disparatada y de caótica. La universidad, después, intentó acomodarme a un canon. Pero la verdad es que mis lecturas son extremadamente variadas. Leo mucha poesía, leo algo de literatura fantástica (menos de lo que la gente cree), leo clásicos, leo mucha literatura infantil y juvenil. Tengo escaso método para leer, pero mucha pasión.

En una reciente entrevista, Neil Gaiman dijo: "La ficción es la mentira que dice la verdad". ¿Qué opinas de esa afirmación y qué relación tiene con tu obra?

Tengo una charla que se llama "Mentir para decir la verdad". Pero ni él ni yo inventamos eso. Eso lo inventaron (si es que lo inventaron) los poetas aztecas, los que se llamaban "de la flor y el canto" y muy especialmente un poeta que se llamaba Nezahualcóyotl. Habló exactamente de eso y dijo, de una manera muy bella: que el artista, el alfarero, muestra el verdadero rostro de las cosas porque le enseña a mentir al barro. La vasija es una mentira del barro, por eso es arte. Mirá que vieja es esa idea...allá, precolombina. Yo creo que después, muchos, de una manera o de otra la han tomado (o la hemos tomado).

A la hora de escribir, ¿a quién responde más tu narrativa, a la escritora o al futuro lector?

Hay una persona a la que responde y es a Liliana chiquita. No tengo manera de escribir si no es en un trato constante con mi infancia. Y no solo cuando escribo para niños, cuando escribo para niños y para adultos. Liliana chiquita está sentada en mi falda si te descuidas. Es para ella, es así.

¿Cómo es tu rol de escritora con respecto a tus personajes? ¿Te tomas la libertad de intervenir en sus caminos o dejas que ellos te vayan guiando? 

He escuchado muchas veces, y a veces me ha tocado percibirlo (muy poco), esto de que el personaje toma la batuta. Si tengo que ser honesta, en general la batuta la tengo yo. Yo quiero mucho a mis personajes y los respeto, pero en todo caso vamos juntos. A mí, escasamente me pasa eso de que Cucub va y yo voy atrás viendo lo que él hace. Yo voy con Cucub al lado y, en todo caso, dialogamos, pero creo que hay un trabajo consciente del escritor que no hay que menospreciar.
Es un tema que me preocupa, el "yo escribo desde la emoción"... Yo también escribo desde la emoción pero la emoción tiene que tener un límite porque yo estoy escribiendo un lenguaje público, yo estoy escribiendo para que me lea alguien. Hay un tema de responsabilidad con ese lector. 

¿Te sucedió alguna vez el conectarte tanto con un personaje que no podías dejarlo de lado aún finalizado el proceso de escritura del libro?

Sí. Y sigo. Es Kupuka, el Brujo de la tierra. Tengo un cuadro que me pintó Gonzalo Kenny, que es el que aparece siempre en su blog y lo tengo, y lo miro... Me dan mucha paz los ojos de Kupuka.

Para finalizar ¿Un libro del género fantástico?

Alicia en el País de las Maravillas

¿Un clásico?

La guerra y la paz

¿Un libro que hayas leído recientemente?

La vida de Pi

¿Una lectura pendiente?

En busca del tiempo perdido

¿Un libro que te hubiera gustado escribir?

La Odisea





“Les enseñaron que por un instante de dolor permanecerían intactas en la eternidad. Sin embargo sus corazones deseaban seguir latiendo allí: en ese mundo donde nada era puro, pero todo era bello.” ― Liliana Bodoc, Los días de la sombra




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