Botones

martes, 22 de agosto de 2017

Reseña: Cuentos de amor, de locura y de muerte (Horacio Quiroga)



Título: Cuentos de amor, de locura y de muerte
Autor: Horacio Quiroga
Publicación original: 1917
Editorial: Bärenhaus

La vida de Quiroga fue una parábola trágica. Mató a un amigo accidentalmente, su primera mujer se suicidó a los pocos años de casados, fue abandonado por su segunda esposa, enfermó de cáncer y finalmente, no pudiendo lidiar con sus fantasmas, se suicidó. Cuentos de amor, de locura y de muerte es el resultado de esa vida atormentada y es donde despliega todas sus dotes. En estos cuentos, el misterio es amo y señor aunque siempre inmerso en situaciones cotidianas, lo que aumenta el impacto. La locura y el amor se entrelazan de manera constante, para llevar indefectiblemente a la muerte. Sus relatos, cargados de una violencia implícita, producen una asfixiante tensión que sólo se ve liberada con el más imprevisto de los finales. El marco selvático y salvaje de la Misiones que él conoció, enmarcan sus historias.



La sombra de lo trágico acechó a Horacio Quiroga a lo largo de su vida, lo que sirvió, no para amortiguar el golpe, pero sí para dejar el legado que lo convertiría en uno de los más grandes maestros del cuento latinoamericano. Enfermedades, accidentes y suicidios fueron experimentados en primera persona por el autor, y quien conoce aquello sobre lo que escribe corre con la ventaja de poder plasmar su experiencia e impresiones de una manera única y auténtica.

Cuentos de amor, de locura y de muerte es una colección de narraciones breves publicada en 1917, constituyendo una de las obras más conocidas de Quiroga. A lo largo del mismo y en un recorrido por dieciocho cuentos, indagaremos desde una funesta y siniestra mirada las temáticas que el título indica: amor, locura y muerte. Algunos cuentos combinan los tres ingredientes tal como es el caso de El solitario, y otros parecen no encajar en ninguna categoría, como Los pescadores de vigas


Si bien no soy de leer muchos libros de cuentos, el aspecto que me fascina de ellos es la total libertad que tiene el lector de entrar y salir de sus páginas, ajustándose a sus tiempos y gustos, además de poder superponer lecturas en cuanto sentimos que el hilo conductor de los cuentos se vuelve demasiado monótono. Aún así, con Quiroga no sucedió esto. A excepción de dos o tres cuentos, la mayoría no supera las cuatro o cinco páginas, lo que hace de sus relatos un asunto que se dirige directo al grano, sin anestesia y sin rodeos, lo que a simple vista evidencia que el terreno no conoce material de relleno. 

Es evidente su gran destreza como narrador ya que, si bien algunos cuentos parecen ser fruto de delirio y no poseen un rumbo claro, el interés de seguir descubriendo nuevas historias a la vuelta de página se mantiene intacto. Aunque juega con el ambiente y los escenarios, no hace uso de ostentosas descripciones, lo que le permite concentrarse tanto en la historia como en los personajes. Las narraciones son sublimes. Su genialidad en la administración de información lo coloca entre los mejores escritores del género. A veces, el principio de la historia contiene el desenlace de la misma, a lo que el mismo Quiroga agrega "No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas."

Vale resaltar la existencia de tres grandes cuentos que me dejaron realmente impresionada. El primero fue El almohadón de plumas, el cual leí individualmente en mis años de colegio y, fueron tan fuertes las imágenes que dejó en mí que, no sólo lo recordaba nítidamente, sino que fue la pieza que movilizó la lectura del libro completo. Otro de ellos fue La gallina degollada, sin dudas mi favorito. Es un ejemplo perfecto de su modo de trabajar las temáticas expuestas previamente, el estilo sombrío, morboso y, finalmente, el remate que produce escalofríos. Y como la mayoría de los cuentos presenta desenlaces trágicos, es bueno saber que algunos logran ver la luz al final del túnel, tal es el caso de La meningitis y su sombra, el cual recomiendo por su alta dosis de un romance atípico.


Algunos cuentos en particular dejan entrever lo que será más adelante otra de sus obras más aclamadas: Cuentos de la selva. La insolación, El alambre de púa y La miel silvestre, entre otros, se desarrollan en un ambiente rural, contando con animales entre sus personajes. El monte, aquel lugar donde lo irreal y fantástico se apodera del relato es, sin lugar a dudas, otro elemento autobiográfico que conecta al autor con su obra. Y en contraposición, el resto de los cuentos cuya estructura narrativa gira en torno a personajes humanos, la crudeza con la que maneja el relato muestra el lado más violento y salvaje de la humanidad.

Cuentos de amor, de locura y de muerte es un libro que tarde o temprano debería llegar a la vida de todo lector, ya sea la colección completa o algún cuento por separado. Con los sentimientos a flor de piel, cada relato se convierte en un universo único e irrepetible. No cabe dudas de que Horacio Quiroga es un excelente narrador y se lleva mi reverencia.


"(...)basta que dos personas sorban los deleites de la vida de un modo anormal, para que se comprendan tanto más íntimamente, cuanto más extraña es la obtención del goce. Se unirán enseguida, excluyendo toda otra pasión, para aislarse en la dicha alucinada de un paraíso artificial."
 EL INFIERNO ARTIFICIAL


MI CALIFICACIÓN


1 comentario:

  1. ¡Hola! ¡Qué linda edición! De Horacio Quiroga leí cuentos sueltos y creo que algún día voy a comprar una edición que los tenga completos. Coincidimos con los cuentos favoritos. "La gallina degollada" me impresionó mucho.
    Besos.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...