Botones

miércoles, 30 de agosto de 2017

Del sofá a la butaca: A quiet passion



Título original: A Quiet Passion
Año: 2016
Duración: 125 min.
País: Reino Unido
Director: Terence Davies
Género: Drama, Biográfico

Click para ver el trailer

Opinar sobre una adaptación cinematográfica puede resultar fácil, ya que, como lectores, tenemos acceso a la materia prima: la historia tal cual el autor la trajo al mundo. Podemos comparar imagen y palabra y evidenciar como, en la gran mayoría de los casos, ciertas historias nacen para ser leídas y su simple traspaso a la pantalla sugiere un desafortunado fracaso. Aunque muchas otras veces, las adaptaciones llegan a ser sumamente exitosas pero ¿a qué precio? La historia se recicla de tal manera que lo único que reconocemos son los nombres de los personajes. 

Ahora me pregunto, ¿cómo opinar sobre una obra que retrata la vida de un escritor? Es cierto que encontraremos información que ayude a recrear el contexto y que a partir de ello, el estilo y la ambientación nos hagan partícipes de una época a la que no pertenecemos, que el talento y la gracia de un acertado casting permitan a nuestro personaje desplazarse dentro un entorno familiar, pero la esencia, esa característica que destaca el aspecto peculiar de la persona y la distingue del resto, es realmente difícil encontrarla fuera del reflejo que constituye su propia obra. Es con ese ojo crítico que decidí sentarme frente a la pantalla y averiguar, una vez más, si lo audiovisual podía transmitirme lo mismo que su obra escrita, o al menos, en qué porcentaje se acercaba a ello. Y así, motivada en primera instancia por la lectura de uno de los poemas más personales de Emily Dickinson, sentí la necesidad de indagar un poco más en su historia. Y luego de leer y leer, no se me ocurrió mejor complemento que una pelicula de carácter biográfico que explora su vida y obra. A quiet passion (2016), escrita y dirigida por Terence Davies, hace un recorrido desde la juventud hasta los últimos días de Dickinson, sin dejar fuera ninguno de los eventos cruciales de su vida.



El film se extiende a lo largo de poco más de dos horas, las que claramente podrían haberse reducido sin ningún sacrificio a nivel narrativo, pero de otra manera, la sutileza de alargar innecesariamente ciertas escenas, no habría sumado a la reconstrucción de lo que acontecía en el interior de Dickinson. Ante una disconformidad con la sociedad, a la resistencia que manifestaba sobre el concepto y la desvalorización de la mujer, tan común en aquella época y una desilusión de la vida en general, se mostró resuelta, desde una temprana edad, a dedicarse a la poesía y a su familia.

Desde el confinamiento en su propia casa, lo que ralentiza aún más el film debido a la escasez de escenarios sumado a los planos tan estáticos como las acciones que ocurren dentro de ellos, podemos impregnarnos de una de las piezas que constituyeron el complicado rompecabezas que significó Dickinson: la soledad. Davies ha reconstruido a una Emily de carácter fuerte y sombrío. Ante la perspectiva de un potencial vínculo humano mostraba un carácter sumamente reservado y severo, evidenciando en los ingeniosos diálogos un sentido del humor muy peculiar, tajante y agridulce que, si bien no desaparece, tiende a declinar conforme las desgracias acontecen en su vida. En este punto no pude evitar sentirme abrumada y hastiada ante la lluvia de diálogos transformados en poesía. El ambiente intimista se transformaba repentina y repetidamente en un acto teatral. Para el espectador literario que buscaba conocer a la mujer detrás de la poesía, como lo fue mi caso, esto debió parecer material redundante. Más que ahondar en el mito de la mujer ermitaña, tuve la sensación de estar en un recital de poesía. 


Destaco una vez más el acertado trabajo en el contexto sociohistórico, el planteamiento moral y filosófico de la época y, en especial, la postura crítica que manifestaba nuestra protagonista, implacable y leal a sus principios, así como también la necesaria inercia con la que avanza el argumento, a fin de reflejar la monotonía de ese temperamento esquivo y desolado. Pero quien ha tenido la posibilidad de conectar con su poesía reconocerá la ausencia de ese universo aún por explorar, conocido solo a través de su pluma, con trazos profundos y vehementes. Pero como lógicamente a veces resulta arduo adaptar la palabra escrita a la pantalla, la concepción de una vida preexistente, como la de Dickinson, con todas sus fortalezas y debilidades, las cuales solo nos fueron reveladas en la proporción que nos ofrecía a través de su obra, requiere una labor aún superior.


"—No debes sentir afecto por alguien que no puede devolverte ese afecto (...) No es el Sr. Rochester y menos aún eres tú Jane Eyre."







2 comentarios:

  1. Preciosa reseña, preciosa.
    Voy a chusmear la película solo porque me da curiosidad ♥
    Abrazos de oso!

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola! Es muy linda esta reseña :) Como todavía no leí a Emily Dickinson dejé pasar la película y se me olvidó el nombre (ahora lo anoté).
    Besos.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...