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viernes, 7 de julio de 2017

Reseña: La leyenda del jinete sin cabeza (Washington Irving)




En un tranquilo valle del estado de Nueva York, Sleepy Hollow, circulan todo tipo de creencias e historias de fantasmas. La más popular es la leyenda del Jinete sin Cabeza, terrorífico espectro de un soldado cuya cabeza fue arrancada por una bala de cañón. Ichabold Crane, respetado maestro de la comunidad que lucha por el amor de la bella Katrina, tendrá a oportunidad de constatar la veracidad de esa leyenda. 



Título: La leyenda del jinete sin cabeza
Autor: Washington Irving
Publicación original: 1820
Editorial: Ediciones B

Se dice que las leyendas reúnen los dos aspectos de una historia: la verdad y lo inventado. Viajan juntos, esparcidos por el viento hasta refugiarse en receptores tanto ingenuos como escépticos. De ahí en más, el camino que recorrerá será incierto. Una prueba de ello es la leyenda que recoge el autor estadounidense Washington Irving en su breve relato Sleepy Hollow, más conocido en habla hispana como La leyenda del jinete sin cabeza.


Irving narra una historia dentro de otra, bajo el seudónimo de Dietrich Knickerbocker, al cual pertenecen los manuscritos que alojan la leyenda en cuestión. Sleepy Hollow es un pueblo remoto habitado por descendientes de colonos holandeses, donde la paz y la tranquilidad parecen reinar. Allí, donde las leyendas y las supersticiones son moneda corriente, existe una en particular que provoca escalofríos entre los pobladores. Una extraña figura cabalga sin rumbo fijo durante las noches. Los rumores afirman que es el fantasma de un soldado cuya cabeza fue arrancada por una bala de cañón durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos.

Ahora sí, en el manuscrito poco hay, para decepción del lector, sobre el espectro al que alude el título de la obra, sino que más bien el relato se centra en los desvaríos de un peculiar maestro que reside temporalmente en Sleepy Hollow. Nuestro protagonista, de nombre Ichabold Crane, daba clases en un solitario paraje y en su tiempo libre, procuraba conquistar el corazón de la joven y hermosa Katrina Van Tassel, hija única y heredera de un acaudalado labrador holandés. Con una moral dudosa, Irving construye un antihéroe con todas las de la ley: como profesor es un testimonio de la cuestionada práctica educativa de antaño, en donde se imponía disciplina mediante el castigo físico; sus intenciones amorosas encubrían su verdadero carácter ambicioso y materialista y, finalmente, su debilidad espiritual y la falta de criterio  lo envolvían en creencias y supersticiones populares propias de la época.

El relato es bastante amigable en parte debido a la pluma admirable de Irving y a la breve extensión del mismo. Aún así, el ritmo pierde un poco de fluidez por la abundancia de descripciones, la falta de diálogos y la escasa interacción entre los personajes, lo que confluye en una historia, a mi parecer, de carácter introductorio. Es así como también, muy por el contrario de lo que nos vende el mercado y las adaptaciones cinematográficas y televisivas, prácticamente no hay rastro del género de terror. Aunque por momentos se observa cierta atmósfera lúgubre y sombría, carece de los elementos narrativos necesario para ser considerada del género. 

Quizás nos hable, claramente sin una concepción previa sino más bien relacionado al contexto cultural visto con el ojo actual, de la evolución del lector y de la pérdida de sensibilidad a la que se ha sometido a lo largo de la historia de la literatura. En el siglo XIX apenas era necesario evocar una presencia maligna o espectral para provocar escalofríos y dejar volar la imaginación. Hoy en día es necesario una representación sumamente gráfica y explícita para disfrutar de forma genuina el género de terror u horror. Aún así, la existencia del jinete sin cabeza se justifica como una crítica a los sistemas de creencia, con más disposición a la reflexión que a la creación de un ambiente siniestro que luego nos provoque pesadillas. 

La interpretación de los acontecimientos finales de la historia puede bifurcar en dos perspectivas contrarias. Podemos seguir el camino trazado por el pensamiento supersticioso que acuna Sleepy Hollow y caer en sus redes, tal como le sucede a Crane, o podemos indagar en el diálogo final del narrador externo con uno de sus oyentes y así, tal vez, reconsiderar la incredulidad a la que Irving osa ponerle su firma en aquella moraleja:

"No existe ninguna situación en la vida que no tenga sus ventajas y sus alegrías, siempre que seamos capaces de aguantar una broma.En consecuencia, el que se atreve a correr una carrera con un fantasma, es probable que salga bastante mal parado".

La leyenda del jinete sin cabeza es un breve relato que debería ser leído y despojado de toda etiqueta que intente encasillarlo en un género erróneo o en una interpretación precipitada. Su lectura es fugaz y endeble comparada con otros clásicos de la literatura universal, pero no por eso debe ser menospreciada. 



MI CALIFICACIÓN

P.D.: ¿Y las fotos del libro? Don't panic, tan rápido como pueda las haré y actualizaré la reseña. Por el momento me urge publicar mi reflexión sobre el libro ya que estoy en un agitado mes con #LaVueltaAlMundoConBooktube. Con éste libro me embarco en el segundo vuelo con destino a Castle Rock. Cambio y fuera.


2 comentarios:

  1. Muchas gracias por la reseña y por abordar nuestro vuelo. :)
    Creo que a veces las etiquetas hacen que los lectores descarten libros interesantes.
    Un abrazo gatuno.

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  2. Desde siempre le he tenido muchas ganas a este libro, he visto la película con Depp, la animación de Disney y hasta la serie y todas me gustan, pero por lo que dices aquí eso varía un poco del contenido y me ha dado más entusiasmo para leerlo, me gustan las críticas, los libros de vivencia y sobretodo quisiera descubrir la prosa de Irving así que genial, aunque no sea lo que nos venden..
    Gracias por la reseña.. y muchos saludos..
    - Mariana

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