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viernes, 19 de mayo de 2017

Literatura para no lectores: Tips para fomentar la lectura en los jóvenes

¡Hola  bookworms! ¿Cómo han estado? Una vez más el frío y los libros me traen al blog, y ésta vez he venido con un lista de tips que podrían tenerse en consideración a la hora de persuadir a alguien que no está habituado a la lectura, especialmente los jóvenes, para que de una vez por todas se animen a experimentar y dejen de temer a los libros. Les sugiero que preparen un chocolate caliente y se pongan cómodos, ya que no es una lista con pasos a seguir, sino más bien una serie de reflexiones desde mi experiencia como lectora.



1. Formar lectores

Uno de los factores que influye en gran medida en nuestro acercamiento a la lectura durante la etapa escolar es la lectura obligatoria de títulos preseleccionados. Es sabido que éstas no son lecturas arbitrarias, sino que son el resultado de un estudio pedagógico en dónde se evalúa el contenido del mismo así como su valor sociocultural. Resuelto esto, en clase de literatura se les ofrece a los alumnos títulos como Don Quijote de La Mancha, Martín Fierro, 1984 o Cien años de soledad. Excelentes elecciones, sin lugar a dudas. Pero ¿para quién?. Para lectores, y preferentemente lectores asiduos. A esta conclusión pude llegar a una edad avanzada, cuando la escuela ya había quedado muchos años atrás y mi lista de libros leídos crecía de manera incesante. Solo en ese momento pude dar cuenta, releyendo esos libros, que había mucho contenido que no había podido aprovechar al máximo por la falta de experiencia con la lectura. 
Si se trabaja con títulos de esa índole con chicos que no tienen el hábito de la lectura incorporado, lo más probable es que, en primer lugar, sientan un rechazo instantáneo al tener en sus manos algo que les parece de gran complejidad o que, al contrario, tengan la predisposición pero debido a la poca habilidad lectora que pueden llegar a tener, pierdan gran parte del contenido que importa en cada caso específico, es decir, la hiper e intertextualidad del mismo y, por sobre todo, que no disfruten la lectura.
Desde mi punto de vista, creo que lo esencial no es cuidar que el alumno reciba material de lectura de calidad, sino más bien FORMAR un lector. Que su relación con los libros comience con pequeños pasos. Porque cuando comenzamos a asistir a la escuela, primero nos enseñan las vocales y luego el abecedario completo, porque para aprender a sumar y a restar, primero se nos enseña a contar del 1 al 10...

2. Libertad de elección

Ha quedado claro que la lectura impuesta suele provocar un efecto negativo en la relación de los jóvenes con la literatura. A partir de esto, es necesario entender que el ámbito escolar no es el único en donde los chicos pueden abrir un libro. La institución familiar juega un papel importante en esto, así como toda aquella persona que genera influencia en el chico. Es fundamental darle la oportunidad de que elija por sí mismo el material de lectura que desea tener en sus manos. La libertad es poder elegir, y que el chico sea consiente de esto, lo ayudará a saltar la barrera de prejuicios que lo mantiene alejado de la lectura.

3. No juzgar sus elecciones

Superado el punto anterior, es necesario entender que todos tenemos gustos variados y que pueden resultar totalmente opuestos a los nuestros. Una vez dada la libertad de elegir lo que les gustaría leer, se puede esperar con total normalidad, que el chico elija desde un cómic o una novela gráfica, a un libro de una celebridad (como jóvenes cantantes, actores o youtubers, que generan mucha controversia hoy en día) o sagas fantásticas o distópicas que son consideradas, muchas veces, como una lectura ligera carente de contenido y de carácter puramente comercial.
Por nada del mundo critiquen sus elecciones ya que eso puede generar desmotivación y en consecuencia enviarlo nuevamente al casillero de salida. Aunque su elección no sea lo que nosotros esperamos, lo importante es que empiecen a leer, ya luego el tiempo, sus gustos y la experiencia dirigirán su camino como lector.

4. Internet y las redes sociales no son enemigas de los libros

Hace un par de años atrás se creía que si el niño o el adolescente pasaba todo su tiempo libre en internet, haciendo uso de las redes sociales como Facebook o Twitter o simplemente viendo videos en Youtube, esto desviaba automáticamente su atención de los libros. Afortunadamente hubo una revolución de lectores que los llevó a tomar el control de la red. Es así como éstos jóvenes hicieron de los nuevos medios, sus herramientas más importantes a la hora de compartir sus lecturas, dejar plasmada su opinión sobre lo que leían o simplemente entrar en contacto con otros lectores de su misma edad o con gustos afines. El estar expuestos a las redes sociales no siempre tiene cosas negativas en los jóvenes. Ocasionalmente pueden llegar a cruzarse con material literario provisto por sus pares y ésto podría generar curiosidad. Dicho esto, nunca está de más proponer leer algún blog literario, ver videos de algún booktuber o comenzar a seguir una cuenta de bookstagram.

5. Crear un ambiente que inspire

Cuando mencionamos un ambiente rodeado de libros, lo primero que se nos viene a la mente es tener libros dispersos por toda la casa, ya sea en una biblioteca, en repisas o en la mesita de luz, siempre al alcance de la mano. Eso, querido lector, es sólo una de las tantas posibilidades. La creación de un ambiente no sólo pasa por lo material, sino también por actividades o experiencias que cumplan el mismo objetivo. Siempre es una buena idea, cuando uno pasea por la ciudad o va de un lado a otro haciendo trámites, hacer un break y acercar a la persona que desea incentivar en la lectura, por ejemplo, a una librería. A veces ni siquiera es necesario salir del lugar con un libro en la mano (los precios dejan mucho que desear). El simple hecho de estar rodeado de libros y ver el gran abanico de posibilidades que ofrece el mercado tiene un efecto positivo. También es bueno tener en consideración las bibliotecas. Los libros a lo mejor no están en óptimas condiciones y algunos pueden ser tan viejos que sus páginas se han vuelto amarillas, y para algunos ésto produce un efecto nostálgico y, claro, en la mayoría de estos lugares sí tenemos la posibilidad de llevar a nuestra casa algún que otro libro, aunque solo sea por un par de días, o al menos sentarnos a leer un rato sin ser juzgados por el dedo del librero.
Un tip extra: ¿Han considerado ir al cine a ver alguna adaptación cinematográfica y luego proponer leer el libro? Hay muchas formas de crear un ambiente que despierte el interés en personas con poca experiencia con los libros.


6. Cualquier formato es válido

Cuando una persona empieza el hábito de lectura, resulta indiferente el medio que utilice. Algunos románticos preferirán el formato físico y, en lo personal, concuerdo totalmente, no hay mejor sensación que sentir el contacto del papel al dar vueltas las páginas (o el hecho de oler la combinación de papel y tinta tan característica -y adictiva- de los libros). Si bien, es probable que algunos aleguen la dificultad de adquirir libros debido a los elevados precios, y en estos casos es necesario recordarles que en cada ciudad es posible encontrar al menos una librería que, por una simbólica suma mensual, le permite llevar el título que prefieras a la comodidad de su hogar. O bien, siempre habrá algún familiar o un amigo que en su casa tenga algún ejemplar que sea de su interés y esté dispuesto a prestarlo. De todos modos, para aquellos principiantes queno están dispuestos a trasladarse tan lejos por un libro, siempre está la opción de descargar libros digitales. Se van a sorprender con la cantidad de sitios que alojan libros legales y gratuitos. Lo pueden tener en la compu, en la tablet o llevarlo a donde sea en su celular.


7. Permitirse abandonar un libro sin culpa

Si un libro no nos gusta, no tenemos la obligación de terminarlo. Cuando el contenido no nos parece interesante, su estilo no nos atrae y más que disfrutarlo, el llegar a la página final se convierte en un martirio, puede provocar que nos mantengamos estancados por semanas e incluso meses. Y claro, el tener un libro empezado no nos permite animarnos a intentar nuevamente con otro título, una limitación que en la mayoría de los casos es auto impuesta. Consejo: ¡Vayan por un nuevo libro, sin miedo!

8. Leer, buscar e indagar siempre con curiosidad

Se debe contemplar que, quizás, para encontrar ESE libro que nos haga un click en nuestra vida, en nuestra experiencia como lector, se debe pasar por un puñado de títulos. Algunos nos pueden gustar más y otros menos, pero SIEMPRE habrá un libro que nos marcará significativamente y hará más sólida nuestra relación con la lectura. A la hora de elegir, no nos limitemos a un determinado género o temática, es imposible saber si lo que buscamos está en un libro romántico o en uno policial, en un libro juvenil o en una antología poética.

9. Libertad de interpretaciones

"No hay dos libros iguales porque nunca hubo dos lectores iguales"
Arturo Pérez-Reverte

Nuestra interpretación de lo leído estará siempre influenciada por nuestra experiencias, ideologías y nuestro bagaje cultural. Cuando comenzamos nuestro camino como lector, el terreno debería estar abierto a la prueba y al error. Por ejemplo, en las lecturas escolares, a la hora del debate o de una evaluación, se suele recurrir a las clásicas preguntas del estilo ¿Qué significa esto? ¿Qué quiso decir el autor con aquello? Y, si bien puede existir una conclusión promedio establecida por la mayoría de los lectores, es difícil saber exactamente qué es lo que el autor intentaba transmitir en un determinado discurso. Incluso el más erudito sólo podrá llegar a una aproximación, más no a una interpretación exacta. Recuerden que toda obra posee una carga personal y, a menos que seamos cercanos al escritor y nos haya confiado la fuente de su discurso o lo hayamos leído o escuchado en una entrevista dada por el mismo, será solo eso, una interpretación más. Subjetividad pura. Y si un alumno, un hijo o amigo llega a una conclusión totalmente opuesta a la nuestra, hay que saber aceptarla y no frustrar al otro por pensar diferente.


10. Hacer uso de la intriga

Y hablando de hacer buen uso de la red, debo confesar que me encontré con el blog Tiching en donde Germán Cánovas, profesor de Lengua y Literatura, confiesa uno de los trucos que utiliza para incentivar a sus alumnos y, la verdad, si estuviera en su lugar, lo aplicaría sin pensarlo dos veces.
Antes de comenzar cada clase, toma un libro y lee las primeras páginas o incluso el primer capítulo completo si no es muy extenso. Hecho esto, guarda el libro y comienza normalmente su clase sin hacer ningún tipo de mención a lo leído. En la próxima clase repite la dinámica pero con un nuevo libro. Seguramente más de uno se quedará con la intriga de saber cómo continúa la historia y buscará el libro por su cuenta. Excelente técnica ¿no creen?. Y si quieren saber un poco más, viví la experiencia, desde el otro lado, cuando iba a la escuela. No era algo intencionado, pero resulta que un par de veces sucedió que alguna profesora comenzaba a leernos algún libro en clase y por diferentes motivos (jubilación, suplencia, entre otros), nos dejaba con el libro a la mitad y con una intriga que nos comía vivos. Tal fue el caso de Rafaela de Mariana Furiasse, Ética para Amador de Fernando Savater y El libro de los abrazos de Eduardo Galeano.


Espero que mis humildes reflexiones sean de ayuda y se animen a contagiar la pasión por la lectura.
Siempre habrá alguien ahí afuera que desconoce el sinfín de posibilidades que nos brindan los libros y nosotros tenemos la oportunidad de generar ese cambio.





5 comentarios:

  1. ESTA ENTRADA ES LO MEJOR!!!
    ME ENCANTÓ ME ENCANTÓ ME ENCANTÓ

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  2. Hola Mary!!
    Me encanto la entrada. Súper linda y emocionante. Me encanto sobre todo el último punto. Porque a mí me pasaba algo parecido, no igual, pero parecido. Comenzabamos la lectura de un libro y terminabamos en un capítulo. Era llegar a casa desesperada por saber como continuaba.
    También el primer punto me pareció importante, pero muuuy difícil. Tan difícil parece leer en la escuela.


    Nos vemoos! Me encantaron las recomendaciones

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  3. Hermosa entrada!!!! Ahora la voy a compartir porque me parecen excelentes tus reflexiones y consejos.
    PD: Yo leí Ética para Amador en la secundaria para la materia Filosofía en cuarto año. Ahora que nombraste el libro me vinieron ganas de releerlo :) Besos!!!

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  4. ¡Holaaa! Me gusta mucho este tema y es uno de los pocos temas que me mueven bastante. Estoy totalmente de acuerdo contigo en los títulos que se mencionan. Son libros geniales, pero para gente lectora, para gente que ya tiene consagrado el hábito de lectura. Yo, comencé muy bien el hábito de lectura. Con el boom de ''Los juegos del hambre'', literatura juvenil ligera, entretenida, y bien trabajada. Ahora, ya soy un asidero de clásicos, y de todo tipo de libros que me interesen.
    Siento que lo de la libre elección es un buen punto, pero con la sociedad rechazando los libros no sé si sea una buena idea implementarlo, creo que primero debiera sin dudas, fomentar la lectura a través de otros medios.
    En lo demás, estoy totalmente de acuerdo.
    ¡Saludos!

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  5. ¡Hola! Me gustó la última parte, como profe de Lengua quiero utilizar estrategias como esa para incentivar el gusto por la lectura. Creo que la parte más difícil es formar al lector, porque es cierto que obras como El Quijote pueden ser complejas, pero no todos los clásicos lo son, para nada (Drácula, por ejemplo, es bastante accesible). Y si bien es importante disfrutar la lectura, también es importante que te deje algo (no me refiero a lo académico, sino que te provoque alguna emoción, que no te deje indiferente). Las preguntas del tipo "¿Qué quiso decir el autor con aquello?" ya no se dan, de hecho, o al menos no es lo que me enseñaron, sino que existe una pluralidad de interpretaciones y los alumnos deberían poder reflexionar sobre lo que leyeron.
    En fin, desde mi posición leo clásicos y juveniles cuando puedo, está bueno ser abierto a eso. Me gustó tu entrada :)

    ¡Besos!

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